Psiquiatría infantil y de adolescentes

La Psiquiatría Infanto-Juvenil es la rama de la medicina que se ocupa de la población con problemas mentales y/o del comportamiento que se encuentra en la franja de edad comprendida entre los 0 y los 18 años.

Nuestra filosofía de trabajo es realizar un abordaje integral del niño y de su entorno familiar y escolar ofreciendo una asistencia multidisciplinar para un adecuado desarrollo emocional y del aprendizaje durante la infancia y adolescencia.

El campo de la Psiquiatría Infanto-Juvenil abarca:

LOS TRASTORNOS DEL DESARROLLO:

  • Retraso Mental
  • Trastornos del Aprendizaje, de las habilidades motoras y de la comunicación.
  • Trastornos del Espectro Autista (entre los cuales se encuentra el Autismo,  el Síndrome de Asperger y Trastorno General del desarrollo)

TRASTORNOS PSICÓTICOS:

  • Esquizofrenia en la infancia y adolescencia.

 TRASTORNOS DEL ESTADO DEL HUMOR:

  • Trastornos del estado de ánimos (depresiones)
  • Otros trastorno del humor como el trastorno bipolar
  • Trastorno por déficit de atención y comportamiento perturbador
  • Trastorno por déficit de atención con hiperactividad
  • Trastorno disocial y trastorno negativista desafiante
  • Trastornos antisociales y trastornos de conducta en la adolescencia

TRASTORNO DE ANSIEDAD:

  • Trastorno de ansiedad por separación.
  • Trastorno de ansiedad generalizada
  • Trastornos Obsesivos Compulsivos
  • Trastorno por estrés postraumático infantil
  • Fobias
 
- Trastorno de angustia

- Mutismo selectivo.

TRASTORNOS QUE AFECTAN A LA FUNCIÓN SOMÁTICA:

  • Síndrome de Gilles de la Tourette
  • Trastornos de tics inespecíficos
  • Trastornos del control de esfínteres: encopresis y Enuresis.
  • Trastornos somatomorfos
  • Trastornos del sueño.

TRASTORNOS DE LA ALIMENTACIÓN:

  • Anorexia Nerviosa/Bulímia Nerviosa
  • Obesidad en la infancia y adolescencia
  • Anorexia de la primera infancia.

RASGOS DE TRASTORNO DE LA PERSONALIDAD:

  • Trastorno límite de la personalidad
  • Trastornos antisocial.

TRASTORNOS DEL CONTROL DE IMPULSOS

TRASTORNOS POR ABUSOS DE SUSTANCIAS TÓXICAS (Entre ellas el Alcohol)

SITUACIONES ESPECIALES QUE ALTERAN EL DESARROLLO EMOCIONAL DEL NIÑO:

  • Abuso Sexual
  • Consecuencias del maltrato a menores

 

TDAH (Trastorno de déficit de atención e hiperactividad)

El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo que puede afectar hasta al 5% de los niños en edad escolar. Cursa clásicamente con inatención, hiperactividad y conducta oposicionista, aunque lo más habitual es que predomine bien la inatención o la hiperactividad, y que la clínica oposicionista se de en los cuadros combinados.

El diagnóstico del TDAH, antes llamado daño cerebral mínimo, se hace desde hace más de 100 años, pero ya está descrita clínica compatible con ella.

Ya en 1845 Heinrich Hoffmann escribió una serie de poemas infantiles en los que se describian dos casos de TDAH. Fue admitida como enfermedad en 1902 el “déficit de control moral” con las características de lo que hoy conocemos por TDAH (no es nada nuevo). El metilfenidato, fármaco más usado en su tratamiento, se ensayó en 1937 para tratar a niños con clínica de trastorno de conducta post encefalitis.

Llamada primero en los 70 “daño cerebral mínimo” y posteriomente “trastorno hipercinético de la infancia”, es a partir de 1980 cuando comenzamos a hablar de TDAH. Sin embargo, vemos que su clínica está descrita mucho antes.

¿Qué pasa entonces con el TDAH?

En los paciente TDAH hay un problema para la inhibición conductual que dificulta las funciones ejecutivas, además las propias funciones ejecutivas, en concreto la atención y la concentración, tienen en sí un funcionamiento deficiente. Además hay un déficit en la memoria de trabajo, que le impide planificar y organizarse.

Todo esto se relaciona con un inadecuado funcionamiento de la corteza prefrontal.

¿Qué significa todo esto para el paciente?

Que no solamente es que le cueste concentrarse: Su mente salta de un concepto a otro, y inhibir esto es una tarea titánica. Además tienen una franca dificultad para gestionar el paso del tiempo. Por otra parte, la planificación se hace muy difícil en cosas que deberían ser fáciles: vestirse, organizar sus libros, hacer los deberes.

Se encuentran con una dificultad añadida frente a sus compañeros. Cuando un niño normal llega a su casa sabe lo que tiene que hacer para el día siguiente. Un TDAH o ni se acuerda o piensa que le dará tiempo. Si se pone, se dará cuenta de que no tiene lápiz, o de que le falta punta, así que se pone a sacarle punta y entonces se queda fascinado viendo los rizos que hace el sacapuntas.

Aunque se esfuerce, no le da tiempo a las cosas, se distrae en los propios exámenes y tiene malos resultados. Pero es que además como no tiene capacidad de inhibición dice todo lo que piensa y eso no ayuda en las relaciones sociales. Sin saber por qué, se queda sin amigos. Y las cosas en casa no van bien porque sus padre están continuamente enfadados.

Se queda solo, finalmente. Y en la adolescencia tiene 3 veces más riesgo de consumo de tóxicos que cualquier otro niño.

Pero es que al llegar a la edad adulta sigue siendo despistado, desorganizado.

El curso de la vida de un niño TDAH puede cambiar radicalmente con el tratamiento adecuado. Esto incluye tanto el farmacológico como el terapéutico y educativo.

Para un diagnóstico certero, en consulta utilizamos una técnica de realidad virtual, Aula Nesplora. Mediante unas gafas se reproduce la situación habitual en una clase y se detectan las distracciones y reacciones. En 20 minutos puede dar un diagnóstico certero con alta sensibilidad y especificidad. Pero es que, además, permite evaluar la respuesta al tratamiento administrado. Así podemos no solo diagnosticar y diferenciar de otros cuadros como la dislexia que podrían tener síntomas comunes, sino que podemos valorar si el tratamiento está funcionando.

¿Cómo mejoran los niños que tienen TDAH?

Los niños que tienen TDAH pueden mejorar con tratamiento, pero no hay cura. Hay tres tipos básicos de tratamiento:

1. Medicamentos.

Varios medicamentos pueden ayudar. Los tipos más comunes se llaman estimulantes. Los medicamentos ayudan a los niños a concentrarse, aprender, y estar tranquilos.

A veces los medicamentos causan efectos secundarios, como problemas de sueño o dolores de estómago. Puede ser necesario que su hijo trate algunos medicamentos para ver cuál funciona mejor. Es importante que usted y el médico observen cercanamente a su hijo mientras toma la medicina.

2. Terapia.

Hay distintas clases de terapia.La terapia conductual puede ayudar a enseñar a los niños a controlar su comportamiento para que puedan desempeñarse mejor en la escuela y su casa.

3. Combinación de terapia y medicamentos.

Muchos niños mejoran con medicamentos y terapia.

 

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PsiqueSexología
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